Sociedad

Soberanía cultural

Desde la asunción del Presidente Mauricio Macri el 10 de diciembre de 2015, la sociedad en su conjunto le está haciendo frente a una brutal suba de tarifas en los servicios públicos elementales, como luz, gas, agua y transporte. Frente a la “gradualidad” con la que el mandatario se excusa, nos encontramos con el ingreso de casi 2 millones de personas a la pobreza en tan sólo ocho meses (según informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA ), más de 8mil nuevos pobres por día. La situación se encuentra en una inquieta calma gracias a la suspensión de los aumentos dictaminada por la Justicia, que aceptódiversos amparos ante la falta de las audiencias públicas que la ley requiere y ante la presión social ejercida por los dos “ruidazos” realizados hasta la fecha, protestas autoconvocadas (generalmente vecinales) en diferentes plazas de todo el país.


Mientras tanto, ladisputa bulle en diferentes focos de conflicto.Desde los trabajadores en conflicto de Edesur Lomas de Zamora, que a principio de mes realizaron un acampe sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen , hasta la asfixia que sufren clubes de barrio y comederos infantiles. Éstos últimos no sólo ven el aumento en las tarifas, sino también en la cantidad de familias que deben alimentar. El panorama pinta, con trazo robusto y desesperación.


Es en este contexto en donde debe señalarse el amplio espectro del  impacto del tarifazo en la cultura. Una de las muestras más visibles fue el “Apagón cultural” organizado por el colectivo Cultura Unida el pasado 20 de mayo, en donde más de 50 teatros independientes, centros culturales, clubes de músicas, peñas y milongas de la ciudad de Buenos Aires apagaron las luces durante un minuto para “encender la Emergencia Cultural”. En su comunicado de prensa de esa fecha, Cultura Unida expresó que “necesitan de políticas de Estado que promuevan, fortalezcan y protejan el trabajo nacional y artístico, como así también a la cultura como un derecho”.El aumento en las tarifas de servicios no es trasladable a las entradas, significaría el golpe de gracia para muchos espacios que apuntan a un público popular, y que incluso ofrecen espectáculos gratuitos. Cultura Unida hoy forma parte de la Multisectorial contra el Tarifazo, una mesa de trabajo de cooperativas, Pymes, clubes de barrio, centros culturales, jubilados y consumidores contra el tarifazo en los servicios públicos, y en una nota a Página12 del jueves 11 de agosto, expresaron que las soluciones planteadas por los gobiernos tanto de la Ciudad como de la Nación, son sólo promesas de subsidios (que no llegarían a todos los espacios culturales), y que los fallos de los jueces son la única barrera con la que cuentan hoy.

También resulta interesante ver el impacto no negativo de estas políticas, que siendo antagónicas a las llevadas a cabo durante los 12 de kirchnerismo, interpelaron y sacudieron el polvo que cubría los hombros de quienes hoy tienen (tenemos) que salir a la calle nuevamente. Pongamos por caso al Centro Cultural Padre Mugica, de Banfield, que durante el mes de Julio abrió sus puertas para la organización de asambleas populares. Allí se brindó asesoramiento a los vecinos sobre el freno al tarifazo promovido por un amparo del abogado Facundo Ferro, el concejal Julio Rivero y Gabriel Mariotto.


En la misma línea de organización alternativa, pero desde otro posicionamiento político, me contestó So Sonia. Ella es coordinadora del Espacio Asterisco, también de Banfield, una experiencia autogestionada que organiza, entre otras actividades, ciclos de música, slams de poesía oral, talleres y encuentros de experimentación escénica:


“La verdad es que acá nos salió bastante barato el tarifazo. Los servicios aumentaron bocha, si, pero siempre pagamos muy muy poco así que aun con el aumento delirante (el gas aumentó en un mil por ciento), siguen siendo números bastante bajos y posibles de pagar.Sí se nota el impacto en las compras para la comida, tuvimos que subir un poquito los precios de la barra, pero nada exorbitante. Sinceramente, llevar adelante un espacio independiente es re poco rentable gobierne quien gobierne,  por cómo pensamos y entendemos al arte socialmente, que no es algo que dependa de una política estatal sino de una mentalidad y una cultura en general, creo yo. (…) Acá tenemos la enorme fortuna de contar con un espacio propiolo que facilita muchísimo trabajar de la manera en que trabajamos (o sea, con precios bajos y sin cobrarle nada a productores ni artistas que vienen a trabajar al espacio, y programando en función de nuestro disfrute y búsqueda estética más que en función de medir al mercado). Y frente a las dificultades, nos acercamos a nuevas formas de consumo que son a las que, yo, más adhiero, gobierne quien gobierne: trabajar más en red, hacer compras comunitarias, armar huerta, etc. Obviamente sería mucho mejor no tener este gobierno que es nefasto por donde se lo mire, pero celebro que nos acerquemos a una economía más comunitaria y solidaria. Ojalá pudiéramos hacerlo másallá de la situación económica.”


Me interesa también destacar otro de sus dichos, en donde abre el debate (y lo abro aquí también citándola), necesario e imperioso hoy, si queremos construir una opción política viable para el futuro: 


“…Pero quería ser honesta. Las políticas culturales en lomas de Zamora siempre fueron un conflicto, hubo mucha lucha desde los espacios independientes para lograr la poca legislación al respecto que hay, y las clausuras siempre fueron moneda corriente”


Desde este humilde espacio, queremos plantear nuevas formas de llevar a cabo políticas culturales, sin negar las logradas. Todo lo contrario: cuidar las conquistas logradas que hoy se ven amenazadas, y a la vez desarrollar nuevas prácticas y perspectivas.


2 millones de nuevos pobres y 200.000 puestos de trabajo formales perdidos. Planteado de esta forma, la discusión por la cultura pareciera un capricho de clase media acomodada. Eso es lo que venimos a transformar. Acá podría poner tres o cuatro citas de intelectuales de izquierda hablando sobre la “batalla cultural”. Tampoco es la idea. Hablaremos por nosotros, hacia nosotros, con nuestra voz. Creemos que la cultura toda, y en especial la independiente y autogestiva, es uno de los bastiones fundamentales en los que la lucha de un pueblo se apoya: promoviendo consciencia social, confrontando la “cultura” que imponen los medios hegemónicos, creando nuevos espacios de debate y de estimulación artística. La cultura es un derecho del pueblo, ejercido por él y hacia él. El hambre y la cultura no se niegan una a otra. El aumento de la pobreza no debe servirle al poder de turno para tapar la discusión sobre políticas culturales, ni cegar a las organizaciones populares sobre la importancia de trabajar con la cultura como herramienta para combatir al neoliberalismo gobernante. Tampoco caeremos en la inocencia de pensar que al hambre se lo combate montando obras de teatro en los barrios. Son luchas hermanadas, como deben serlo las de todo el arco de trabajadores y trabajadoras, intelectuales y artistas. Desde aquí, nuestro aporte a la causa nacional y popular.

Triana Obregón

Estudia Licenciatura y Profesorado en Letras (UBA). Profesora de Lengua y Literatura originaria de Lomas de Zamora en donde actualmente vive y milita.

2 agosto, 2016
20 agosto, 2016