NOSOTROS

El nacimiento de BigYur

El otro día me crucé con un amigo que no veía hace rato y casualmente, la semana pasada, me había contado acerca de una idea que le venía dando vueltas por el marulo: tenía cierta intención de conseguir bandas de la zona para armar algo que -al menos en ese momento- no me especificó bien, y como él sabía que yo más o menos conocía un par de personas que se movían por acá tratando de mostrar un poco de lo que hacen, aparentemente, decidió charlarme. Yo había colgado en contestarle justo había caído mi hermano a comentarme que tenía una fecha cercana con un trío de tango en el que toca hace unos meses conformado por su compañera Ceci y un amigo mío que se llama Kalén, la agrupación se llama Aguafuertes del Sur. A mí me gustó el nombre porque, bueno, me hizo acordar a un textito que quizá leíste en la escuela, de Roberto Arlt, que al menos a mí desde hace un par de años me parece un retrato político y social de gran valor, un tipo que cuando va a la plaza no se olvida el bombo.

“El asunto es simple, Forne, quiero organizar un ciclo de bandas y pensaba en enlazarlo con una presentación de poesía, y pensé en vos y en Boris que sé que escriben, me gustaría saber qué les parece.”

Lo que Martín no sabía era que justo una semana atrás habíamos estado hablando con Boris, Luks y Jarri justamente para armar una plataforma de difusión virtual con lecturas de poesía en vivo y que teníamos pendiente esa juntada organizativa para mantener una misma línea de pensamiento, que más allá de eso, sabíamos que caminábamos por la misma vereda.

En ese mismo viaje, llegando a Lanús, le comenté la concordancia que hizo que charlemos un miércoles a las 20:52, en un vagón del tren vía Claypole que salía a las 20:39, y nos alegramos de verdad, pero también nos pareció azaroso, y decidimos aprovechar eso.

Hay que moverse ya, porque hace frío con la estufa apagada, porque el final del día es extorsivo con los ideales y con la gente, porque la lealtad a uno mismo muchas veces te cuesta el laburo, la vida, y más importante, las palabras.

El tema con esto es que nos estamos metiendo en algo enorme, pero ocurre de una manera tan natural que es imposible hacerse el nabo, acá es así. En la Zona Sur del Gran Buenos Aires hay muchas cosas que valen la pena y gran parte de las veces no llegan a ver la luz, ni del sol, ni de la bajo consumo. Nadie te va a venir a tocar la puerta, no vas a la vuelta de la esquina y tenés un bar con micrófono abierto.

Yo comencé a escribir por necesidad, no voy a decir que “decidí” comenzar a escribir, porque eso no se decide, básicamente atentando hacia la generación de las casualidades y cambiarlas por causalidades, apuntar a ser algo más preciso, evitando la degeneración de la cultura autóctona del conurbano, que bien sabe que del barrio uno nunca se va. Mi blanco es la inclusión. Porque el arte no se negocia, se deteriora por los negocios de otras necesidades básicas que se eliminan para seguir solventando cuentas off shore. La onda es que nos pongamos de acuerdo, propongo un ratito, sólo un ratito, para que podamos mantener los ideales.

¿QUIÉNES SOMOS?