Cultura

Natalia Leiderman: Poética de la obturación

Hay algo erótico que atraviesa la mayoría de los poemas de “Animales dorándose al sol” (El ojo de mármol, 2016) el debut de la poeta Natalia Leiderman. Se hace presente una búsqueda por lo corporal donde el amor y la seducción se conjugan para dar lugar a una serie de imágenes que denotan un ágil conocimiento del terreno poético, evitando así caer en los lugares comunes que abundan en la escritura contemporánea al momento de tratar estos tópicos.

Los versos que componen la obra provocan, tientan, y sugieren escenarios donde se desidealiza el amor (el principal protagonista), donde se desacraliza el terreno, donde “Dios se aburre infinitamente”, mientras observa la ordinaria realidad del ser humano.

Los poemas, en su mayoría breves, hacen entonces un recorrido exhaustivo de las diferentes caras que presenta el romance y el afecto sin caer en el uso de artificios. Las relaciones parecieren ser el principal alimento de la literatura de Leiderman, su relación con un otro, sea una pareja o la propia familia: “ahora que no tengo/ nadie que me haga el amor/ quiero el amor de los padres/ espantosamente fiel / y grande/ entre mis manos pequeñas”. Casi no aparece el clásico poeta observador y pasivo, sino, que abunda un fuerte sentido de la experiencia personal, qué poco importa si es real o no, donde cada linea te propone involucrarte en escena.

La autora juega con un registro coloquial, va al grano sin dudar, como una hermosa patada en la nuca y pese a la leve oscuridad que recorre el libro, no hace gala de una solemnidad innecesaria ni tampoco escatima en el uso de la oralidad. Dice uno de los poemas “esto de que me mandes/ a la concha de mi madre/ me parece inofensivo”, casi como un disparo, una declaración de intenciones, y de un verso a otro cambia la perspectiva del asunto preguntando, con un toque de ironía y perspicacia “¿nunca quisiste regresar/ a la noche tibia y sencilla?” y así quizás el mayor mérito de Natalia Leiderman sea ese, el poder hacer uso de la poesía para otorgarle al lector un nuevo paradigma bajo el cual visualizar el escenario que se propone: sea el amor, el sexo, la familia o un insulto. Aparece así un uso lúdico de los sentidos, y de lo inmediato que hace énfasis en el ahora y ya (los poemas pensados un segundo antes/ de dormirme/ de acabar/ de morir/ seguro fueron los mejores). No es casualidad que todos los poemas estén en tiempo presente, hay una apuesta por lo vital y espontáneo del momento, de lo corporal de cada situación, pero por sobre todo, es una una bocanada de aire fresco, entre tanta lírica llana y vacía, que suele aparecer ligada a estas temáticas tan frecuentadas.

3 septiembre, 2016