Feminismo

La muerte de unos, la impunidad de otros

Las pibas no se mueren, las matan, pero con un mensaje claro de humillación para quienes quedan a sufrirlo. Hay muerte en Entre Ríos, muerte en Tucumán, muerte en San Martín, trompadas en la casa y puteadas en la calle. Miedo en todos lados. Tristeza en la cama y en el comedor, violencia en el balcón y en la sala de parto. Impunidad organizada en forma piramidal, y fundamentada por palabras de periodistas de Twitter, fotógrafos de una realidad recortada, y escritores con lapiceras de tinta que se borra sola, que no perdura porque no dice nada. El lenguaje es un arma muchos filos.

La lucha feminista es una lucha por la igualdad, y como toda búsqueda de justicia social es quebrantada minuto a minuto por un sistema creado de tal manera que se defiende por sí sólo y deja marcas en el camino, en las familias, en los grupos, no tenés que irte muy lejos para escuchar alguna historia de alguna chica que haya sufrido algún tipo de violencia, acoso, o injusticia, por el simple hecho de ser mujer. No tenés que irte muy lejos para ver la hipocresía de las revistas y sus encabezados amarillistas, sus clarísimos mensajes de amenaza, o para ver las noticias con comentarios o notas a pie de página que no suman en nada de periodistas ajusticiados y bien aprendidos de la injusticia machista.

Yo escribo poesía, pero hoy la tristeza es tanta. La impotencia es tal que siento que la poesía no alcanza. El silencio es el resultado de un plan maligno. Un plan político y cultural. Porque desde la humillación cultural es más fácil atacar la economía, para enriquecer de poder y guita a los de siempre. Parece todo muy normal. Pero es todo muy enfermo. El silencio, el silencio de las pibas y su llanto, el silencio de los pobres y su fracaso, es lo que buscan. La única realidad que nos queda es hacer honor a la memoria de quienes día a día dan su vida a los que menos tienen. Y con “los que menos tienen” me refiero a los perjudicados tanto económicamente como culturalmente, como psicológicamente. Las clases sociales son vulneradas todos los días de diferentes maneras y hoy el lenguaje -repito- es un arma de tantos filos que sólo nos queda seguir escribiendo, como respuesta, como contraataque a un enemigo que, si callamos, seguiría gozando de una impunidad inmensa. El lenguaje hoy es arma y escudo, es una caricia y es un abrazo, es una marcha y un derecho que debemos reclamar día a día. El lenguaje es un arma de muchos filos, pero un escudo aún más poderoso, cuando protege la verdad.

Forne

Editor General. Originario de Barrio La Perla, Temperley. Se interesa por las pequeñas grandes cosas como la poesía, las plantas, la justicia social.