Poemas

Boris Cerda Prémoli

Boris Cerda Prémoli  (Claypole, 1991): Poeta y músico, actualmente reside en Claypole. Se acerca con frecuencia a Temperley, Adrogué y Lomas de Zamora tanto para presentarse con su banda Jacarandaes como para también leer algunos de sus versos. Tiene seis libros publicados, tanto de ficción como de poesía, que él mismo elaboró en formato PDF y subió a su blog para difundirlos: Primeros Incendios, Las manos celestes, La fila de árboles, Las nubes la nievla, El pulmón del Cosmos y Cosmética. Boris nos habla del recuerdo de la Santísima Trinidad , de pisar las calles de tierra, de días nublados, de casas prefabricadas, y de sentimientos postergados por un laburo no gustoso.

 


¿En qué parte del arte o de la escritura entraría la poesía?  Creo haberte escuchado decir que la poesía es una manifestación de la música…

Sí, la poesía es música. La poesía no cuadra dentro de la literatura.  ¿Viste que la literatura engloba lo escrito? La filosofía es literatura, por ejemplo.  A mí no me gusta eso. Me parece que hay diferentes raíces y que no está bien esa categorización. En cierta parte, entonces, la literatura está más lejos de la música.

Aún así, cada poesía tiene una “letra” que nace de la música, entonces también cada “letra” tiene una  música que nace de las palabras. ¡Todo es sonido! Es tremendo.

Uno está yendo al poema y a veces tiene que poner palabras para hacerle caso al ritmo… y ahí es música otra vez. Para mí todas las canciones pre-existen, la música en sí pre-existe y el vínculo de lo humano con lo divino es lo que acerca esas cosas, es decir, las baja a nosotros.

¿La poesía en qué lugar existe?

Para mí es el mismo plano de leer… de leer lo que está del otro lado. Lo podés sacar en el lenguaje de la poesía o lo podés sacar en el lenguaje de la música. La poesía tiene de por sí una carga más del mismo lenguaje y con un poco de ritmo, la música lo que hace es combinarlos. Pero para mí es una forma de leer, más que de componer es como… pescar. Yo digo, ¿Qué criterio usamos, a la hora de escribir, de componer? Yo digo cómo ocurre que uno escucha algo y dice:  “Mmm, no. Eso para mí no va.”  ¿Por qué no va? ¿Quién dice que no va? Por eso te digo, para mí hay algo de ese saber inconsciente de ese saber divino que tenemos de que eso no dice la verdad. Que cada uno depende quién sea puede leer más o menos de eso que está. El flaco Spinetta por ejemplo, es un tipo que podía ver mucho del otro lado y podía sacarlo y mostrarlo en sus canciones.

 

¿Vos decís que hay “algo”, llámese verdad, llámese plano divino que quien puede ver eso o quien lo entiende, recién ahí puede hacer de puente para hacerlo música, o poesía, o lo que sea?

Claro, si vos te entrenás mucho  -siento que acá tiene que ver la parte moral acá – tenés que encontrarte o intentar plasmar las cosas, pero es de una manera así: Como si todos viéramos distinto, algunos ven en negativo, otros ven en blanco y negro, otros ven en súper hd como El Flaco (risas). El tipo al tener súper hd sabía dónde poner cada dedo, no se equivocaba en una nota. Es como seguir ese instinto e ir leyendo, simplemente se presenta y uno tiene que saber leerlo. Uno no puede componer cuando  quiere, y esa es la cagada, porque si todo fuera racional y lógico y dijera: “bueno voy a hacer un temazo”  y lo hace. No es como cuando uno hace algo formal o resuelve algo matemático, hay otro componente ahí, y es lo que vale.

 


alguien pasó los dedos
por el oro de tus ropas

alguien callada

cerró despacio

uno por uno los ojos de tu cuerpo

para que duermas simple

oh, fresca mano de rocío

el sol elimina de a poco

todos los brillos con los que la noche

acarició tu templo

y construyó las telas

de cada pétalo tuyo

 

*******************

 

Me estoy enamorando del viento.

Ay, si me vieras, Amada, enamorándome del viento,

preso de los sonidos,

metido en el limbo de mi oscuridad.

Si me vieras esta arcada,

si me vieras al borde de la locura,

¿besarías mis ojos?

Si me viste llorando, retorcido en el piso

sé que ve viste

y el agua subía.

Sé que me viste y si ahora lloro

tu voz mataría los animales.

Si ahora miro

tu olvido mataría cielo.

 

**********

Soy un graznido del poema que olvidaste,

un tomo de sal y la emancipación de todo presentimiento

[de iluminación.

No soy luz, pero puedo emplumarte las piernas.

No haría en vos un templo.

No vendería mis árboles por tu tiempo,

Ni le regalaría mis discos a tu nombre.

Te abrazaría junto a un agua de lluvia.

Te peinaría u haría el amor como asustado,

[como esperando.

Todo lo lindo vi a través de tus corneas.

Abriría tu cráneo para hacerme de todos tus cristales.

Me sometería a la noche.

Te vería hacer una canción con todo lo que nos queda

[por pasar:

 





 

 

Forne

Editor General. Originario de Barrio La Perla, Temperley. Se interesa por las pequeñas grandes cosas como la poesía, las plantas, la justicia social.

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